Bienvenidos a nuestra Escuela de Cocina
Cocinar amabilidad

La chef
Mi nombre es Rosi. Soy madre, abuela y cocinera de alma desde que tengo uso de razón.
Mi historia entre los fogones comenzó a los nueve años, cuando la vida me empujó a ocupar la cocina de casa en ausencia de mi madre, que enfermó siendo yo muy niña. Fue entonces cuando, sin saberlo, empecé a cuidar a los míos a través de la comida.
Desde entonces, no he dejado de hacerlo.
Llevo más de 27 años en el mundo de la restauración. Soy fundadora y propietaria de Doña Lola Ethic, restaurante que dirijo desde hace 19 años en Albacete. Antes de eso, gestioné otros dos restaurantes durante ocho años, mientras me formaba y crecía como cocinera, como empresaria… y como persona.
FORMACIÓN: Me formé en cocina dulce profesional en el Aula Chocovic de Barcelona, junto a algunos de los mejores chefs pasteleros del mundo. He tenido el privilegio de aprender de grandes profesionales como Jordi Roca, Ramón Morató, Carles Mampel, Andrés Conde o Paco Torreblanca.
Mi curiosidad por otras culturas y maneras de entender los fogones me llevó también a formarme en cocinas del mundo: asiática, mexicana, mediterránea y de fusión, a través de diferentes talleres especializados en Madrid.
Y llegó un momento en mi vida en el que necesité comprender la alimentación desde otro lugar. Me adentré entonces en la cocina energética y macrobiótica, que terminó de dar sentido y unir muchas de las cosas que había aprendido durante años.
Me formé con Patricia Restrepo en el Instituto Macrobiótico de España, en Valencia, y continué ampliando conocimientos con Noah y Javier en CasaSaluz, en Vitoria, integrando una mirada energética, consciente y global de la alimentación.
Todo ese recorrido forma parte hoy de mi manera de cocinar.
Después de muchos años impartiendo talleres, compartiendo lo aprendido y creciendo junto a las personas que han pasado por mi cocina, hice una pausa.
Cinco años que me han servido para volver a mirar mi manera de cocinar y preguntarme qué quería compartir de verdad.
Y la respuesta ha sido mucho más sencilla de lo que imaginaba:
volver a lo esencial.
A una cocina natural, sabrosa y cercana. A los productos de temporada. Al aprovechamiento. A cocinar con lo que tenemos. A recuperar esa sabiduría de nuestras abuelas que sabía alimentar, cuidar y hacer mucho con poco.
Una cocina mediterránea y de raíces, pero también curiosa y abierta al mundo. Una cocina que disfruta incorporando otros sabores, ingredientes, especias y culturas cuando estos nos aportan y enriquecen.
Y, sobre todo, una cocina en la que caben diferentes maneras de alimentarse.
Porque creo que podemos cocinar distinto y sentarnos a la misma mesa. Podemos aprender unos de otros, adaptar una receta, transformarla y encontrar diferentes caminos para disfrutar juntos de una misma comida.
De todo este recorrido nace la nueva etapa de la Escuela de Cocina de Doña Lola y un concepto que resume mi manera de entender hoy los fogones.
